jueves, 22 de abril de 2010

macro incorporaciones 2010: la crisis como prospecto

Exposición colectiva con obras de la colección Castagnino+macro
Museo Castagnino+macro, Rosario, Argentina.
Inauguración: jueves 22 de abril de 2010, sede macro, Bv. Oroño y el río Paraná
Cierre: martes 22 de junio de 2010.
Curaduría: Nancy Rojas

Artistas: Dani Umpi, Juan Carlos Romero, Colectivo Cateaters (Inne Martino, Franco Orellana, Melina Torres, Iván kozenitzky, Paula Seminara, Javier García Alfaro y Fabricio Caiazza), Soledad Dahbar, Gastón Pérsico, Diego Bianchi, Dino Bruzzone, Carlos Herrera, Rubén Baldemar, Estanislao Florido, Daniel Basso, Marcela Astorga, Arturo Aguiar, Paula Senderowicz, Nico Sara, Juan Beccar Varela, Eduardo Gil, Ivana Salfity, Yamandú Rodríguez, Leila Tschopp, Ariel Cusnir, Roxana Ramos, Guadalupe Miles, Cecilia García Ruffini, Roberto Echen, María Laura Buccianti, Carolina Andreetti, Mauro Guzmán, Lorena Ventimiglia, Cynthia Kampelmacher, Rodrigo Cañás, Florencia Blanco, Edgardo Giménez, Dalila Puzzovio, Carlos Squirru, Mirtha Dermisache, Fabio Kacero, Rozarte, León Ferrari, Marcela Sinclair.
Diseñadores: Grandelin (Juan Manuel Ariño, Andrés Carpinelli y Juan Francisco Pes), Diseñaveral (Maximiliano Cifuni y Leandro Laurencena), Cecilia Richard, PoPi (Objetos impacientes. Oliveros, Argentina. Coordinación del proyecto: Virginia Massau).

NÚCLEOS DE LA EXPOSICIÓN

Dramática. Dani Umpi y la proyección de un ciclo que altera la perspectiva de la colección Castagnino+macro a través de la incorporación de producciones discográficas.
Terror. Una obra de Juan Carlos Romero pone en juego la carga simbólica de este concepto, liado tanto a instancias de corrupción como a expresiones de pánico. Nombrar al terror, hacerlo inteligible, nos permite habilitar un espacio para la circulación de algunos guiños conceptuales arraigados en los planteos estéticos y filosóficos recientes.
Pinche. Empalme Justo. Un proyecto que en sí mismo documenta el supuesto del arte como delito. Inscripto en un caso judicial verídico, presenta nuevas locaciones de la expresión artística haciendo eco del papel protagónico que tiene la justicia en el escenario de la crisis.     
Resonancia. Una propuesta de Soledad Dahbar recluida en la estructura de la evocación como promesa permanente de la incertidumbre de esta época.
Diseño contemporáneo. Procesos de producción entre lo artesanal y lo industrial plasmados en los inicios de una colección. La decantación de una serie de creaciones emergentes que permiten potenciar y desestabilizar la mirada y los preconceptos en torno al diseño y a la posibilidad de su desarrollo a nivel nacional.
Heavy mental. Una cultura que se pronuncia en los proyectos artísticos de Gastón Pérsico y Diego Bianchi revelando la liberación del pensamiento y su materialización.
Compilado. La disposición de una zona donde recalamos en la reserva del museo a través de más de 90 obras ingresadas desde 2009 hasta la fecha. Una acumulación que, en el contexto de la crisis, nos hace pensar en la colección como fuente de provisión y abastecimiento.

FOLLETO / TEXTO CURATORIAL / Descargar archivo PDF

La crisis como prospecto

En 2008 la crisis devino en uno de los fenómenos más significativos del nuevo milenio. Su dilatación acarreó una multiplicidad de expresiones originadas en alusión al clima dominante en el ámbito internacional, a partir de la catástrofe económica que hizo eclosión en los llamados países desarrollados.
En la Argentina, un país donde la crisis ya era tradición, la venida de esta debacle mundial terminó por acelerar la expansión y permanencia de una filosofía apropiada a las circunstancias vigentes. Podríamos catalogarla como una filosofía de supervivencia, funcional al colapso o al derrumbe de cualquier tipo de sistema.
Numerosos lemas y debates de orden político y social se instalaron definitivamente en el discurso cotidiano procurando la institucionalización de la crisis. El uso generalizado convirtió a esta noción en un significante apto para la justificación en cualquier instancia de interpretación.
En el campo de la lingüística y, fundamentalmente, en las teorías de la enunciación subyace la consideración del lenguaje como productor de la realidad. Es decir, el lenguaje configura el mundo y no meramente nombra lo que ya existe en él, por lo que la importancia de la nominación es clave. Retomamos este plano de análisis porque la enunciación de la crisis constituye una pauta central de la perspectiva con la que estamos trabajando. El desafío es abordar la crisis como texto y como escenario a partir de la construcción de un escenario posible para la crisis.
La presentación de las incorporaciones recientes en la colección de arte argentino contemporáneo del museo Castagnino+macro se torna provechosa para este despliegue, que iniciamos con algunas preguntas. A saber: ¿es posible pensar una colección de arte en el contexto actual? ¿Cómo opera el mundo del arte en este entorno supeditado al síndrome de la devaluación? ¿Cuáles son las condiciones ideológicas que subyacen en los lenguajes artísticos en la temporada de la postproducción y de la estética relacional? ¿Qué vínculos nos muestran las obras de nuestros productores contemporáneos entre las prácticas artísticas y las variables de este ciclo, bautizado por algunos especialistas como la era del Apocalipsis del capitalismo? Y por último, ¿cómo sobreviven las instituciones, los artistas y sus producciones a las políticas sociales, culturales y económicas que proponen los regímenes y las estructuras de gobierno actuales?
Admitamos, en primer lugar, que ante la inminencia de la inestabilidad la cultura advierte una salvedad. Se asume a sí misma sobre la base de interpretaciones transitorias y divergentes. Pero reconozcamos también que pese a estar lejana a las búsquedas de equilibrio y estabilidad –propias de ámbitos como la economía y la política-, sus manifestaciones se hallan infiltradas por algunos componentes de esas búsquedas. Dentro de este cuadro se entiende el pasaje de la jerarquización de las nuevas tecnologías hacia la incorporación de preceptos mediáticos y, consecuentemente, de la opinión popular en las representaciones estéticas e, inclusive, en las estrategias institucionales.
Ahora bien, sería demasiado ambicioso relatar aquí cada una de las complejidades que hacen de la cultura contemporánea un fenómeno naturalmente inestable en el marco de la inestabilidad. Si, en cambio, está en nuestras posibilidades, señalar, como entidad cultural, uno de los modos de supervivencia a las amenazas de la debacle global. En esta época, determinada por alocuciones como el terrorismo, la inseguridad, el peligro ecológico y la distorsión de ciertas lógicas de producción, sistematización y regulación, el museo se fía de su colección, de sus reservas. En este caso, bajo el supuesto de la curaduría como una ficción dirigida, sustancialmente crítica y política.
Así es que barajamos la idea de la crisis como prospecto, directamente a partir de las implicancias y del grado de significación que, hoy en día en los museos, adquieren los programas destinados a la incrementación del patrimonio. Éstos son los que se hallan subordinados a una necesidad evidente en los debates vigentes: la de cuidar y amplificar las reservas que, paradójicamente, según algunos expertos del ámbito financiero, son el reflejo y el soporte de la economía.
La mayoría de los artistas que participan en esta exposición son los que donaron obras a lo largo de 2009. La concreción de sus pagos en concepto de gastos simbólicos de producción fue la más conflictiva de todas las épocas y, en este sentido, su incorporación es pensada aquí como un núcleo alusivo de la insolvencia presupuestaria que afecta a las instituciones artísticas argentinas.
A partir de sus propuestas construimos un itinerario cuyas variantes se hallan relacionadas con distintos aspectos de los discursos generalizados sobre la crisis.
Comenzamos el relato con una incorporación de 2008, la instalación Terror, de Juan Carlos Romero. Ponderamos su carga simbólica y las derivaciones que acarrea cuando oficia simultáneamente como contraseña de las operatorias de corrupción y como expresión de pánico. Nombrar al terror, hacerlo inteligible, nos permite habilitar un espacio para la circulación de algunos guiños conceptuales arraigados en los planteos estéticos y filosóficos recientes. Con ellos montamos escenarios donde ponemos en jaque el imaginario de la renombrada inestabilidad, a través de proyectos que vivifican esta cultura de la crisis mostrando algunos de sus estadios.
Varias connotaciones surgen a partir de la construcción de esta escenificación de la crisis. Pero la que consolida realmente al circuito expositivo formulado es la que gira en torno a la noción de abastecimiento, que encarna una de las ideas cardinales de este proyecto. La colección, como todo patrimonio que sobrevive en el contexto de los juegos de desestabilización, se constituye desde el lugar de la provisión. Desde esa órbita provee al museo de una misión y de un prospecto. Ambos se hallan sujetos a las especulaciones dispuestas por el contexto.

N. R. febrero de 2010


Texto curatorial de la exposición macro incorporaciones: la crisis como prospecto, macro (Museo de Arte Contemporáneo de Rosario), 22 de abril al 22 de junio de 2010. Enlace a la muestra en este blog: click aquí.