viernes, 1 de junio de 2012

El diseño como patrimonio

En el proceso consciente de «fabricación y representación» de un patrimonio que define al llamado «nuevo museo»,1 el Diseño ocupa un lugar significativo. 
Desde fines del milenio pasado se habla de un «nuevo museo», diferente del museo tradicional porque jerarquiza el paradigma de la pluridisciplinariedad e incorpora las necesidades de la comunidad. Su función es ser un instrumento de desarrollo sociocultural que arrase con el mito de la homogeneidad.2
Acuñamos este término justamente por el enfoque interdisciplinar y ecológico de esta museología, que prioriza las relaciones entre el hombre y su medio ambiente natural y cultural. Una perspectiva que nos permite leer al Diseño como parte del proceso de renovación del museo Castagnino+macro.
La historia de esta entidad está atravesada radicalmente por las discusiones en torno a su colección, visualizada como una plataforma donde poner en juego consideraciones ideológicas y estéticas. Una de las más recientes fue la que indujo a la inauguración de un nuevo núcleo dentro del Programa de Incorporaciones, conforme con la ambición de formalizar la inscripción del Diseño a nivel institucional. Esta acción fue propulsada en 2010, en el marco de la creación del área de Diseño Contemporáneo dentro del organigrama del museo.3
Desde entonces, asumir la idea del Diseño como patrimonio se ha convertido en una tarea pendiente. 
Néstor García Canclini define al patrimonio no precisamente como «un conjunto de bienes estables y neutros, con valores y sentidos fijados de una vez para siempre, sino como un proceso social que, como el otro capital, se acumula, se reconvierte, produce rendimientos y es apropiado en forma desigual por diversos sectores».4
Esta concepción es útil para desplazar cualquier idea de colección ligada a un significado raso, partiendo del historial etimológico (del latín collectio = conjunto, reunión). En esta dirección, pretendemos abordar la colección no sólo como patrimonio material sino también inmaterial, natural y cultural.
Que esta hoy llamada Colección de Diseño Contemporáneo sea formulada en términos patrimoniales implica un profundo nivel de concientización respecto del patrimonio del museo y del lugar del Diseño en el campo cultural argentino.
El Diseño se ha convertido en una de las disciplinas abordadas en los estudios recientes sobre industrias culturales en Argentina. Industrias que conjugan «creación, producción y comercialización de bienes y servicios basados en contenidos intangibles de carácter cultural, generalmente protegidos por el derecho de autor».5
Como parte de estas industrias, el Diseño se presenta como un espacio de producción de objetos, pero también de contenidos intangibles, simbólicos, destinados a satisfacer y promover demandas culturales, contribuyendo al mismo tiempo a la construcción de identidades.6
Estas características son las que hacen del Diseño una práctica que puede ser observada y museificada para poner en foco los modos, las políticas y las labores existentes en el proceso de desarrollo cultural y social.
La Colección de Diseño Contemporáneo Castagnino+macro es pensada como un paradigma de este planteo. Actualmente se halla conformada por las piezas que desde 2005 hasta el presente, fueron premiadas en el Salón Diario La Capital y luego donadas por la Fundación Diario La Capital al museo. Tienen en común la iniciativa de responder a ciertas inquietudes del Diseño desde el lugar de la emergencia. Son producciones regidas por un plan, un concepto, un proceso y un resultado. Algo que las convierte en proyectos debatidos entre la técnica, la estética y la innovación. Tres factores imprescindibles para visualizar a través de sus creadores, los diseñadores, las operatorias de construcción empleadas, las tendencias instauradas y los rasgos de singularidad e identidad logrados.
Hoy estas piezas operan como basamento de un proyecto patrimonial que tiende a mostrar y poner en debate los parámetros visuales y conceptuales del Diseño a nivel nacional. Asimismo, abren el camino para analizar el lugar histórico del Diseño argentino como parte de los avances del Diseño en el campo cultural internacional.


N. R. junio de 2012

NOTAS

[1] Cf. Luis Alonso Fernández, “Museo, patrimonio y comunidad”, en: Introducción a la nueva museología, Madrid, Editorial Alianza, 2003, pp. 137-158.
[2] Op. cit., pp. 138-141.
[3] Promovida y coordinada desde ese momento y actualmente por Mauro Guzmán.
[4] García Canclini, Néstor, “El porvenir del pasado”, Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad, cap. 4, Buenos Aires, Paidós, 2001, p. 187.
[5] Cf. Fernando Arias, Gabriel Mateu, Liliana Moyano y Gabriel Rotbaum, “Las industrias culturales: su significación política, económica y social”, en: Observatorio. Industrias Culturales de la Ciudad de Buenos Aires, dossier Economía y Cultura, año 1, núm. 1, Subsecretaria de Gestión e Industrias Culturales de la Secretaria de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, octubre de 2004, pp. 30-37.
[6] Cf. Sergio S. de Pietro y Pablo Hamra, cap. 1 “Definiciones y sentidos”, en: Diseñar hoy. Visión y gestión estratégica del diseño, Buenos Aires, Nobuko, 2010, pp. 21-36.

Texto publicado en el catálogo XI Salón Diario La Capital, Rosario, Ediciones Castagnino+macro, 2012, pp. 14-15. Descargar catálogo en versión PDF.